AMNISTIAREN NORABIDEAN, EUSKAL PRESO ETA IHESLARIAK ETXERA

Durante mucho tiempo, los Estados español y francés le han mantenido secuestrada a Euskal Herria la posibilidad de que construya libre y democraticamente su futuro. Ante esa situación, las mujeres y los hombres que nos hemos reunido hoy aquí dimos el paso de comprometernos en la lucha por la libertad, cada cual a su nivel y por sus medios. A consecuencia de ello, nuestras vidas han estado marcadas por este largo y duro conflicto y nos ha tocado pasar por la cárcel o por el exilio.

A día de hoy, la razón fundamental del conflicto sigue ahí. No obstante, recogiendo la semilla sembrada por la lucha de tantos años, hacemos nuestro el camino emprendido por el conjunto de la Izquierda Abertzale. Apoyamos firmemente la decisión de avanzar por vías exclusivamente políticas y democráticas. Con la misma firmeza y determinación que hemos forjado en la cárcel y en el exilio, queremos hacer nuestra aportación militante en la vía abierta por Zutik Euskal Herria y consolidada por la decisión de ETA de abandonar definitivamente la lucha armada. Nuestra comparecencia de hoy no es sino un humilde paso en esa dirección.

En el camino nos hemos encontrado con una inesperada actitud violenta por parte de los Estados. A día de hoy, son ellos los que utilizan la violencia con fines políticos. La violencia, el acoso y las penas añadidas contra los y las presas y refugiadas políticas vascas han sido cosa de todos los días, y lo siguen siendo. Los tienen de rehenes políticos, y tanto Madrid como París alimentan constantemente la decisión de obtener réditos políticos a base de agudizar su sufrimiento y el de sus familiares.

Ese camino de obstáculos que nos imponen tendrá que recorrerse junto con la sociedad vasca y no se materializará en un solo día, sino de una manera dinámica y ordenada. EPPK ha expresado su voluntad y disposición para recorrer ese camino sobre la base del respeto de todos sus derechos y los de sus familiares y utilizando cauces legales para desarrollar un proceso articulado de vuelta a casa.

Eso, además de la derogación de las legislaciones de excepción y de respetar la voluntad de la sociedad vasca, exige declaraciones de máximo nivel y de muy diverso tipo por parte de las instituciones. Euskal Herria no puede permitir que su destino y el derecho a decidir libremente su futuro permanezcan secuestrados en la cadena de la dispersión de los y las presas políticas vascas. Nos corresponde al conjunto de la ciudadanía vasca abrir esa posibilidad.

En su declaración de 2013, EPPK mostró su plena disposición a dar pasos por la vía de la legalidad, y ya ha dado algunos, pidiendo el traslado a cárceles de Euskal Herria y la excarcelación de los y las presas enfermas, la libertad condicional en Francia, y tramitando recursos en defensa de la reducción de condenas. Pero esos pasos resultarán inútiles si no van acompañados por la implicación de la sociedad vasca. EPPK decidió apoyar las recomendaciones del Foro Social, y pensamos que ha llegado el momento de materializar ese apoyo por vías concretas y eficaces. Todo ello nos exigirá a todas y a todos dar nuevos pasos, adquirir nuevos compromisos y hacer diferentes ejercicios de cara a concretar el camino para la vuelta a casa de los y las presas políticas vascas. Será el propio EPPK quien decida qué cauces y qué ritmos va a utilizar para alimentar esa vía.

Queremos decir alto y claro que les apoyamos y que estamos a su lado, tanto en todas sus luchas y esfuerzos para hacer frente a la violencia sistemática que padecen, como en sus pasos y decisiones para utilizar los cauces legales. Valerse de la legislación y del reglamento penitenciario no cuestiona en ningún modo el carácter militante de todas y todos ellos ni el valor y la dignidad de su trayectoria. Ni ahora ni antes. Durante años, hemos utilizado los cauces legales para defendernos y para hacer frente a los ataques e intereses políticos de los Estados. También para hacer frente a la dispersión y plasmar nuestro carácter de colectivo. O para acortar la estancia en prisión, condicionar los ataques, proteger a las compañeras y compañeros que en peor situación estaban… Evidentemente, siempre en base a decisiones colectivas. Y no vamos a consentir que nadie fiscalice esos pasos ni los nuevos que puedan venir en el futuro, pues el respeto a las decisiones colectivas de EPPK es fundamental. Aunque sean pasos individuales y se materialicen de manera individualizada, serán decisiones colectivas, igual que lo han sido las anteriores.

El camino para la vuelta a casa de los y las presas y refugiadas vascas está en marcha. Es preciso redoblar el compromiso de la sociedad vasca, tenemos que hacer frente a este bloqueo impuesto por los Estados, y tenemos que hacerlo de manera urgente, para demostrar que el valor del derecho a decidir que nos corresponde como pueblo y la adhesión al mismo son reales. Desde el reconocimiento de la mayoría democrática de la sociedad vasca, porque también es una reivindicación práctica de la legitimidad democrática de nuestras instituciones, es verdaderamente indispensable para que nuestro Pueblo y nuestras hijas e hijos vivan un futuro libre y en paz.

Es preciso acabar con la legislación de excepción y con la dispersión. La amplia mayoría social deberá hacer eficaz el nuevo escenario abierto, para evitar que se pudra. Todo ello exige compromisos multilaterales. Nosotras y nosotros queremos proclamar en primer lugar el nuestro. Vamos a implicarnos de lleno en el trabajo por conseguir la repatriación y la vuelta a casa de los y las presas políticas vascas. Vamos a gritar alto y claro que ya basta.
“Aski da!”. Compartimos nuestra decisión política con una mayoría muy amplia de la sociedad vasca, y tenemos que movilizarnos y convertir esa reivindicación en algo eficaz. Por ese motivo, llamamos a participar en la manifestación convocada para 17 de abril. Así mismo, invitamos a trabajar en común a todos los agentes sociales e institucionales que trabajan o se han posicionado en contra de la dispersión y a favor de la vuelta a casa de las presas y presos.